La niña de la Lista de Schidler

viernes, 28 de agosto de 2015

Hola a todos!!.

Espero que nuestras cosas vayan marchado bien!!

Hace casi una semana termine de leer la Niña de los zapatos rojos, o como sale en la película, la niña del abrigo rojo, pero que va, no hay tal indumentaria roja y lo más, más aunque si es niña. Stella Muller cuando paso por esta experiencia de Holocausto ya superaba los 4 años!!

En fin. Este libro lo tenía entre mi lista de colección por el revuelo que causo con su primer edición en mi país. El año pasado pesque por la red El arca de Shidler que digamos muestra el mismo escenario, pero lo confieso: a pesar de que lo termine y no dejo de parecerme interesante, se me hizo pesado de leer, hubo momentos en los que me vi obligada a parar la lectura porque me confundían la cantidad de personajes con nombres de difícil pronunciación.
Así también encontré un par de películas, que creo son la misma, aun no la veo, pero creo que se llama La lista de Shidler... 

Pero el libro, Ángela, cuéntanos del libro...

Jaja dejemos el enrollo para luego cuando este sola frente a mi espejo.

Stella cuenta en su libro un testimonio algo conmovedor de su experiencia como sobreviviente, me parece que es toda una proeza que se queda un poco en lo superficial porque motivos de llanto pudieron haberse plasmado más detalles, pero pienso que de cualquier forma Muller Logra su objetivo porque nos cuenta la historia, a fin de que no se repita y conmueve.

Lo que me gusto: Ese estilo literario que invita a dejarse envolver por la historia y a continuar en cada embrollo hasta desanudarlo y encontrarse en el desenlace. Esta historia me mostró detalles que ignoraba de aquella época, detalles con el uso de suecos de madera, porque resultaban el calzado más barato, detalles como el de que muchos audios fueron verdugos de su propia desgracia con esta falsa ilusión que en la desgracia nos asalta a todos: creer que al cooperar lograremos ser salvos". La frase que más me conmovió: ¡Acuérdate de Birkenau!! ... a esas mujeres que le dieron esperanza, yo, que apenas las conocí por la lectura no las olvidaré nunca.

Lo que No: logre saber, más no por esto dejo de gustarme, hubiese querido conocer de que forma logro que su cabello volviese a salir una vez terminada la guerra. Hubo algo que de tanto que he leído y llorado sobre el tema se me hizo difícil de creer, y fue el hecho de que toda su familia, padres, hermano y ella lograrán sobrevivir, fue un milagro. 

Yo quede con la sensación de que Stella al haber vivido algo de un impacto que le cambio la via y le dejo secuelas que no se borrarán nunca, tiene una percepción de la vida más sencilla, de menos adorno y celebración, quizá por esto dejo apartes de la historia para que el lector sacara sus propias conclusiones.




Ser grande desde las cosas pequeñas

miércoles, 26 de agosto de 2015

En el mes de Julio como saben no hice ningún avance en mi proyecto feliz, más que nada lo dedique a hacer "alpin pause" como dicen los niños al pedir un receso en el juego.

Medí aquellas cosas que aun se me dificultan y busque trabajar un poco más en esto. Por el mes de agosto, e cambio reanude mi camino, y según la carta de navegación que me tracé debía leer sobre desastres e imitar un guía espiritual

No voy a profundizar en los resultados, pero debo decir
que ayer que aprovechando el viaje de regreso a casa, releí lo que plantea Gretchen, sirviéndome de mi  móvil, el momento me sirvió de Fogonazo...
esa lectura me sirvió para recordar que ser feliz y sentirse feliz no es tan sencillo como se ve, no consiste en vestirse en color ros y pretender parecer un hermoso ramo de flores de manera constante, la felicidad no se da por arte de magia, hay que trabajar para lograrla.

Así que los días que quedan de este mes, los concentraré en lo sencillo y en lo pequeño que puede hacerme feliz y hacer feliz a otros: un buenos días, una sonrisa, compartir un café. Si por lo general no se me dan las sonrisas, ahora que justo por estos días estoy con algo de catarro, no será sencillo pero mi propósito será intentarlo, así que vamos allá:
 a sonreír!!!

 
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